miércoles, 16 de julio de 2008

COMIDAS FUNERARIAS




'Un funeral es un acto social' es la frase más acertada que he escuchado en mucho tiempo (al margen del titular de esta mañana en el avión ' Radiohead es el grupo que gusta a todo el mundo pero nadie escucha'... genial).

Pero volviendo a los funerales.. esos actos sociales que desde tiempos inmemoriables reúnen a vecinos, amigos, conocidos e incluso viejos enemigos para hablar de lo divino y lo humano. Casi siempre de lo humano. Pero también, para comer y beber.

Desconozco las tradiciones de otros pueblos o países, pero en la aldea gallega un funeral no es muy distinto de una boda, bautizo o comunión. Con la ventaja de que siempre estás invitado. Eso sí, desde que la frialdad de los tanatorios conquistó hasta el rincón más inhóspito de nuestra tierra, aquella tradición de recibir a vecinos (...) en casa con alguna cosita para comer se ha perdido y ahora, como mucho, nos atrevemos con un quinto en la cafetería.

Es una pena. Aunque bien mirado, quizás mejor haber reducido esas reuniones a pequeños encuentros con la gente de verdad importa, esos con los que poder hablar de lo divino y lo humano. Casi siempre de lo divino. Y si puedes emborracharte, mejor.

Mi propuesta para un buen aperitivo post-funeral pasa porque sea discreto. Nada de derroches de creatividad, de protagonismos imposibles...

Y para eso están las latas... A saber: mejillones (en salsa vieira, por favor, nada de escabeche), navajas y ventresca con pimientos del piquillo.

Para algo caliente que no nos lleve mucho tiempo, siempre es bueno tener a mano unos cuantos huevos. La solución? Tortillas francesas, fáciles y ricas.

Y como detalle esencial, los pimientos de padrón.

Y por supuesto, queso. Mucho queso.

Y vino. Porque la razón de que pongamos tanta comida y único motivo de alegría en una reunión de este tipo, es el vino. En estos casos debe ser un vino tranquilo y discreto. Un típico rioja clásico, por ejemplo. Un vino al que sepamos acostumbrados los paladares de todos los presentes y que no supere los 13% en ningún caso.

Una muy buena opción: Conde del Donadío.

Porque un funeral siempre es un acto social... así que, por qué fingir que no? Al menos, comamos y bebamos. Bien.



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